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Los
alimentos constituyen una exigencia básica para todo ser
vivo, sin embargo pueden constituirse en un foco de enfermedades
e incluso de muerte, ya que los tejidos superficiales de las carnes,
pescados, frutas y verduras, además de los utensilios empleados
en su manipulación, son un medio excepcional para la proliferación
de microorganismos patógenos.
Para que un alimento sea considerado seguro, se tendrán en
cuenta las condiciones generales de uso del alimento por los consumidores
y cada fase por la que haya pasado: producción, transformación
y distribución. En cada una de ellas se debe considerar:
ver
esquema.
El ozono actúa sin dejar residuos en todas las fases de la
higiene alimentaria. Ha sido además incluido por la FDA (Administración
Americana de Alimentos y Drogas) como agente antimicrobiano apto
para alimentos. Esta autorización permite que el ozono sea
utilizado en forma gaseosa o líquida en la elaboración,
conservación y procesado de alimentos.
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